Animales
No. No voy a hablar de bibliotecas ni bibliotecarios.
De niña tuve un par de gatos en casa, Carlitos y Gato. Del primero sólo recuerdo su imagen por una foto. Era blanco y , según mis hermanos, un gato estupendo. Gato llegó a nuestra casa siendo yo adolescente. Recuerdo perfectamente ese día. Yo estaba viendo la tele y mi padre echando la siesta (era bastante dormilón D. José. Dice una de mis hermanas que yo soy la que más me parezco a él. Será físicamente porque ya quisiera ser yo tan inteligente. Ahora, en lo de dormir si que he salido a él) llamaron a la puerta. Era Juanita, una señora del barrio que dedicaba parte de su tiempo a dar de comer a gatos callejeros que vivían en "el espigón de los gatos". Había decenas de ellos por allí, seguramente gracias a esta vecina.
Un día de tantos que me quedaba ensimismada mirando desde la ventana del salón de casa el mar ví un grupo numeroso de gaviotas revoloteando cada vez más cerca de la arena. ¿A qué se deberá?, me pregunté. Al poco divisé a Juanita con su cubo en la mano...
Así entro Gato en mi casa. Era gris, negro y un poco de blanco: Romano. Estaba tan delgaducho y feo que me dió algo de miedo. Así que desperté a mi padre. A los gatos les caracteriza su independencia pero juguetean, ronronean, pasan por las piernas incluso algunos hasta te lamen. Este era un "saborío". Estuvo muchos años con nosotros. Incluso tuvo su propia casa (la casa del gato), que nosotros acababamos de dejar vacía, hasta que un día mi padre lo llevó a un cortijo. Nunca le pregunté si era verdad porque en realidad preferí creer que así fué.
Pasaron muchos años hasta que tuve mi propia mascota. Una teckel marrón, hija y nieta de dos teckel negras que tenia mi hermana (la de antes no. Mi hermana mayor). Le tengo muchísimo cariño aunque ella no me corresponde. Además de que le falte un tornillo no he sabido educarla y he dejado q crea q ella está por encima de mí. Me encantan las posturas que pone cuando duerme, que venga corriendo cuando llegamos. En fin esas cosillas que hacen los perros.
No puedo entender cómo hay personas que abandonan los perros cuando ya no los necesitan o les hacen daño, no los cuidan, los adiestran para peleeas y tantas otras barbaridades. Pero a lo que yo voy es a lo que tengo más cerca. Llevo tres años viviendo en una casa con jardín, con vecinos muy cerca y perros de los vecinos. Desde que llegué estoy soportando y padeciendo lo que para mí es un mal trato a los animales. Ya no me meto en que no les hagan caso, ni caricias, ni juegos pero lo que no comprendo es como se hacen de un perro y lo dejan a su aire, que salga del jardín y escape por los alrededores. El primero fué un pastor de los pirineos, blanco, bonachón, precioso. Lo traia a veces a jugar con mi perra cuando era pequeño y de grande, cada vez que lo veia por los alrededores ce la casa lo metía en su jardín. Su muerte era una muerte anunciada y un día lo atropelló un coche. Creo que lo sentí yo más que sus dueños. También es mala suerte que en un matrimonio los dos hagan caso omiso de sus animales. Y digo sus porque luego llego un gato. Lindo, pero lindo. Como estamos tan cerca él se pasaba parte del día en mi casa. Cual fué su final...Pues ahora tienen otros dos perros. La historia se repite con uno de ellos. Yo, que no escarmiento, me encariño y paso los días metiendo en su casa a uno de ellos que según mi vecina "salta la valla". ¿Se creerá sus propias mentiras? o ¿pensará que soy tonta?. Este terminará como los otros dos.
Una pena.

Miguel dijo
Eso es lo que ocurre en las casas en las que lo que dice el niño tiene carácter de ley orgánica. Y los padres son unos gilipuertas, claro.
Ojalá les caiga un buen puro un día de estos.
9 Octubre 2008 | 05:02 PM