Vienen más entrevistas con
otros autores, pero la de Alba Rico esla mejor.

1. ¿Cómo os afectan las posibilidades de copia y reproducción
que abren las nuevas tecnologías?

2. ¿Cómo valoráis el papel de las entidades de gestión de
los derechos de autor?

3. ¿Conocéis el movimiento copyleft? ¿Veis las licencias
Creative Commons como una alternativa viable?

4. ¿Cómo valoráis medidas como el canon a las bibliotecas y
la prohibición de préstamo público que incorporan ahora muchos libros?

SANTIAGO ALBA RICO. FILÓSOFO Y ENSAYISTA

1. Las NN TT (nuevas tecnologías)
cuestionan los límites del mercado como filtro regulador de la producción cultural.
Para los escritores no comerciales, a los que el mercado no puede asegurar
medios de subsistencia, las NN TT nos ofrecen la posibilidad de un horizonte
potencialmente ilimitado de lectores puros. Por lo demás, no hay que olvidar
que eso que se llama autor no es más que una suma activa de lecturas y que lo
que garantiza el acceso libre a las obras es la formación de nuevos autores. La
defensa interesada de esos límites ha acabado por imponer la absurda idea,
aceptada incluso por sus víctimas, de que los autores deben ser protegidos de
los lectores, lo que resulta muy elocuente respecto del tipo de cultura
compatible con el capitalismo. La verdad es que la única forma de proteger al
autor es proteger a los lectores: esos lectores libres, desinteresados, formados
y diversificados que constituyen la materia prima de toda creación.

2. Es difícil no pensar inmediatamente en
la SGAE. Si se trata de defender el secuestro de la cultura por parte de los
oligopolios empresariales entonces hace falta una mafia que reprima a los
usuarios. Lo más inquietante es que sean los propios creadores los que acaban
financiando y apoyando estas mafias. Una verdadera Sociedad General de Autores,
soviet de creadores libres unidos, lucharía contra estos límites empresariales,
exigiendo leyes en favor de las pequeñas productoras, las pequeñas editoriales
y los autores minoritarios.

3. Me parecen excelentes iniciativas para
un período de transición hacia el socialismo. Permite al autor prohibir que se
prohíba la circulación de sus obras, liberándolas para todos aquellos que
quieren usarla y mejorarla, y no venderla (o comprarla). Permite lo más
natural, que es también, como decía Silvio Rodríguez, lo más difícil bajo el
capitalismo: hacer un regalo. Ése es un derecho al que ningún autor debería
renunciar.

4. Si el lector es el enemigo, si es
sospechoso de querer leer, si no se puede evitar que lo haga, al menos que
pague por ello, como los que sólo quieren comprar. No me parece extraño, una
vez se ha aceptado la lógica capitalista, que las mafias obliguen a pagar a los
campesinos sus propias semillas y a los lectores sus propios pensamientos.