Cuando en paises como el nuestro se habla de bibliotecas virtuales, digitales, híbridas, de que el número de usuarios está cayendo por causa de Internet...hoy me encuentro con este artículo.
Quizás, lo más probable es que yo esté anticuada pero para mí este es el espiritu del bibliotecari@ y además creo que es una realidad social, no sólo en Bogotá ni tan lejos como pensamos de nosotros.
Biblioteca con libros sacados de los desechos, armó para su barrio ex recolector de basura.
OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Redactora de EL TIEMPO
Él es José Alberto Gutiérrez, ex conductor de
un carro de Lime -empresa recolectora de basura-. Mil de los 4.000
textos que hay en su casa tienen ese origen.
De
la basura sacó un Corán. Es de pasta verde y tiene el sello de la
Embajada de la República Islámica de Irán en Bogotá. Lo guardó sin que
sus compañeros se dieran cuenta y se lo llevó a su casa.
Lo puso en su biblioteca personal, que en ese momento -hace ochos
años- tenía unos 600 libros, porque siempre ha sido un aficionado a la
lectura. En los recorridos por el norte y de los tarros de los
desechos, siguieron saliendo libros.
Uno grande titulado Aproximación al Libertador. Uno ancho llamado Al
común, dedicado a uno de los más conocidos comentaristas deportivos
radiales de país. Un Inventario, de Mario Benedetti. Los tomos 1 y 2 de
El enigma sagrado, de M. Baigent. Amores de todo el mundo, de varios
autores. Respuesta a todo, perfecto para tareas. Dianética, de L.
Ronald Hubbard. Juicio universal, de Giovanni Papini (tres tomos). Una
Biblia, etc.
Los fue cogiendo de a uno porque por norma ningún empleado de la empresa puede llevarse algo de la basura.
Pero la cantidad de libros que aparecían en los recorridos era tan
grande, que sus compañeros de trabajo empezaron a ayudarlo. Así fue
ampliando su biblioteca que, de paso, se volvió pública.
Gutiérrez, de unos 50 años, cuenta que está cumpliendo un sueño:
"Tener siempre qué leer y poner a disposición de la gente de mi barrio,
La Nueva Gloria (suroriente de Bogotá), una biblioteca".
Hoy tiene unos 4.000 libros que usan los niños y adultos de las cuadras aledañas, así como los del barrio de al lado.
Afirma, con sencillez, que siente que cumple una labor. "Porque la biblioteca más cercana queda en La Victoria, que es lejos".
No juzga a las personas que botan los libros. "De ellos pasaron a mí
y eso es lo importante", dice, mientras le busca a Érika Rodríguez,
estudiante de derecho, un código que necesita.
Y sigue contando que el asunto de la recolección se volvió tan
complicado, que tuvo que decirle a los vigilantes de los edificios que
se los guardaran, para luego ir a recogerlos.
Bola de nieve por la lectura
Un vecino con carro empezó a ayudarlo en la recolección. Pero la
bola de nieve no se detuvo ahí. Los porteros, a su vez, les dijeron a
los residentes de los edificios que había un señor que se llevaba los
libros que ellos botaban.
"Y mire -dice señalando a un rincón-, me han aparecido estas
enciclopedias": generales y de temas de guerra (ocho tomos de las dos
guerras mundiales).
Mientras tanto, Esmeralda Gómez, esposa de Gutiérrez, abre la
puerta. Yurani, de 4 años, que vive al frente, quiere un cuento. Rubia
y menudita, es fanática de los dibujos y a su manera entiende las
historias porque aún no lee.
La pequeña recorre los estantes -que la familia Gutiérrez ha tenido
que mandar a hacer y donde están los libros clasificados- y llega a lo
que busca: los cuentos.
Los Gutiérrez, que tienen tres hijos, de 19, 15 y 9 años, tienen muy
organizadas sus vidas con respecto a la biblioteca, que atienden a
cualquier hora del día o de la noche.
A veces, los domingos, después de las 10 p.m., se aparece una mamá con su hijo buscando la solución para una tarea.
Si se lleva el libro, el prestamista es anotado en una lista que la familia controla, para que nada se pierda.
José Alberto ya es conocido por haber formado una biblioteca y por su deseo de crear una en cada barrio de Bogotá.
Por eso, el año pasado renunció a su trabajo -era conductor de
TransMilenio-, porque entre la recogida de los libros que le donan y
las solicitudes de las juntas de acción comunal de los barrios para que
cree bibliotecas, no le quedaba tiempo. De hecho, ahora está en el
proceso de crear una fundación.
Y dentro de su corazón -aunque no lo diga- espera que la gente siga
desechando libros, para ir a buscarlos y cumplir su sueño de montar
bibliotecas. "Porque un libro es como un buen papá: enseña con
palabras", dice, mirando otro de los que encontró en la basura: Crónica
de una muerte anunciada, de García Márquez, sin carátula, pero con la
historia completa de las desgracias de Santiago Nassar.
El proyecto de José Gutiérrez
Con la fundación que está creando, José Alberto Gutiérrez espera
poder repetir el modelo de bibliotecas en distintas partes de la
ciudad. Ya ha adelantado conversaciones con varias juntas de acción
comunal de la zona de San Cristobal Sur -donde vive- y de Ciudad
Bolívar.
Para eso, necesita seguir recibiendo donaciones de libros. Y aunque
en su opinión casi todo sirve, es importante tener diccionarios,
enciclopedias, literatura universal y latinoamericana.
Además, quiere que las bibliotecas que se creen trabajen como él lo
hace en la suya: que no solo se presten libros, sino también se
realicen talleres de lectura como los que hace en su casa los fines de
semana, en los que participan cerca de 20 niños que realizan lectura en
voz alta.
Fuente: http://www.eltiempo.com/bogota/2007-05-13/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3554552.html

Me alegra saber que te ha picado el gusanillo blog ;), te advierto que es aditivo!
¡¡Que guay!!! el primer comentario en mi blog!!!! No podía provenir de otro remitente mas que tú. Te acabo de conocer pero sé que eres una gran persona!
Ojalá me enganche y llegue convertirme en una blogger :D pero conociéndome no auguro una larga vida a este espacio. Me inquieta no interesar...
Maripifor, eres un poco pelotillera. Pero si la acabas de conocer y ¡ya sabes que es un gran persona! Es broma. Como siempre, te infravaloras. Tú interesas, con blog o sin él.
Ja ja ja, la verdad que después de releer lo escrito pensé que me habia quedado un poco pelotillero pero nada más lejos de mi intención. Quienes me conocéis sabéis que no es una de mis características aunque a veces tenga ramalazos.
Me encantaría saber quién eres, Makbara. Gracias por participar y te animo a que sigas.
Uyyyyyyy, k moñas os estais poniendooooo
Venga tu molas más, no tu, k no tonta tu más...venga vale yo molo más.
Perdona chatina pero es que el fondo rosa de tu blog me altera las neuronas y hace que no pueda escribir más que inconcluencias.
Besines flor
Oye... que digo yo...que me dejes notitas cuando entres en el fotolog. Así se que lo has visto. Además..hace ilu ¿a que si??